Profesionales de museos: preguntas para reflexionar


 

Cuando me propuse escribir este artículo me rondaban un montón de preguntas, muchas de ellas sin respuesta, ambiguas o, en muchos casos, una respuesta que no quería aceptar, por considerarla incomprensible.

Un texto que tiene mucho de reflexión, un ejercicio de introspección, reflexionar yo misma, e intentar hacer reflexionar al resto, a los posibles lectores, más que probable, personas vinculadas directamente con el mundo de los museos.

En cuanto a los profesionales de museos ¿Son todos los que están o están todos los que son? Y ¿cómo se caracteriza su forma de estar?

¿Cuáles son las profesiones que integran el universo museal en la actualidad? ¿Son profesionales sólo aquellos que integran la plantilla “fija” de la institución o se puede considerar también parte del equipo a otras personas que “van y vienen”? Dentro del concepto de “van y vienen” incluiría a becarios, estudiantes en prácticas, voluntarios, empresas externas, asistencias técnicas (autónomos o freelance)… ¿Se integran de la misma forma unos y otros en la vida cotidiana del museo?

¿Existen museólogos sin museo? Y, al revés, ¿es posible que existan museos sin museólogos?

¿Cuál es la razón o razones por las que se subcontratan tantos servicios a profesionales externos dentro de los museos? ¿Suplir, completar, complementar? ¿Acaso se busca afuera lo que no hay dentro?

¿Cuál es el perfil o profesión del supuesto organigrama museal peor parada? Siento barrer para casa, pero desde mi punto de vista son aquellas personas dedicadas a la educación. ¿Quién son, si los hay, los mejores valorados, tanto profesional como económicamente?

La idea de los equipos multidisciplinares ¿es una utopía en los museos españoles? ¿sería viable el modelo anglosajón de trabajar por proyectos, con equipos con perfiles diversos?

¿En qué sentido se entiende la multidisciplinariedad en los museos? ¿En que una sola persona sepa hacer de todo o que haya personas especializadas en distintos campos y que trabajen en equipo? Y, de repente una reivindicación:

¡¡Basta ya de mujeres y hombres orquesta en museos!! Lo único que hacen es desvalorizar otros perfiles.

Pedimos a los museos que sean de una forma, que cumplan con unas características, que integren, que estén atentos a las voces de los distintos públicos… palabras que se repiten constantemente: abiertos, renovados, accesibles, dinámicos… ¿pero somos verdaderamente realistas? Son pocos los museos que atienden a estas demandas. Son muchos los que, conscientes de éstas porque acuden a jornadas, participan en foros, hablan y hablan… luego no ejecutan estas propuestas.

¿Quiénes hacen estas demandas: los usuarios o los profesionales de museos que desean un cambio, una transformación? ¿Es la mayoría de los usuarios de museos consciente de que se les pide un cambio? ¿Somos conscientes de la inoperabilidad de muchas de estas demandas según el estado actual de los museos, de la cultura?

De las personas que apostamos por una renovación dentro de los museos ¿Qué levante la mano el que trabaja en un museo de manera continuada? ¿Qué explique en que circunstancias? ¿Cuántas manos podemos contar? ¿Está equilibrado el asunto?

Para mí perfil y formación están íntimamente relacionados. Opino que un perfil profesional determinado debe estar correspondido con unos elementos formativos concretos, y cuando me refiero a “formativos” no me refiero única y exclusivamente a las líneas académicas. El perfil profesional se alimenta de la experiencia práctica, de lo formal y no formal y, como me comentó hace muy poco una persona, la autodidacta, que se podría englobar como la educación informal, o aquella que asumimos de nuestras lecturas, de nuestras conversaciones, de nuestra participación en jornadas, congresos y eventos variados a los que acudimos, los que estamos verdaderamente interesados en una capacitación de calidad.

Una vez que accedes a ser parte de la plantilla de un museo ¿ya lo tienes todo hecho? ¿Se hace necesaria una formación continuada? ¿Se lleva a cabo verdaderamente esta formación continuada por parte de los profesionales que conforman los equipos de trabajo?

Incluir nuevos perfiles en los museos españoles actuales donde su estructura todavía sigue anclada, en la mayoría de los casos, en el pasado ¿es oportuno? ¿no debe ir el cambio todavía por otras vías? la pretendida inclusión de nuevos perfiles ¿no irá de la mano de adjudicárselos a personas que, formando o no parte de la plantilla fija del museo, no tengan la suficiente preparación para ejecutarlos? En el caso de implementar nuevos perfiles en personas no fijas en la institución ¿se ha pensado en que puede conllevar la intermitencia y falta de calidad en la puesta en marcha de un tipo de servicios?

Estos y otros interrogantes me formulo y me seguiré formulando mientras que no haya una verdadera transformación, un cambio de modelos que no signifique sólo quedarse con lo peor de cada casa (como por ejemplo, quedarse con el abaratamiento de los servicios en beneficio de tener producto que promocione la imagen). Siento ser derrotista, negativa, pero desde mi punto de vista, el cambio ansiado está bastante lejos… sin desmerecer eso sí los pasos que se van dando en instituciones, la mayor parte de ellas de pequeño tamaño. Porque ya sabemos todos que los tamaños no son lo importante; lo necesario es la profesionalidad, las ganas de innovar, de cambiar y de convertirse en un museo que sirva para algo más que agrupar piezas de distinto carácter.

Artículo escrito y publicado originalmente para www.museospro.com

 

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