Sobre la responsabilidad social en los museos.


por Teresa Soldevila. Responsable de Responsabilidad Social en el Área de Desarrollo Corporativo en el Museu Marítim de Barcelona.

 

En estos últimos años son muchos los museos que desarrollan proyectos y programas de actividades destinados a públicos y colectivos con necesidades especiales. Por suerte, cada vez es más habitual la incorporación de recursos sensoriales en las exposiciones, así como organizar actividades adaptadas para personas con discapacidad e incluso crear proyectos conjuntamente con entidades y colectivos que necesitan atenciones especiales. Se trata de acciones inclusivas, muy importantes en tanto que permiten el acercamiento de personas que hasta ahora tenían limitado su acceso a los museos, además de ser un gran paso adelante hacia la integración y la cohesión social, dos valores fundamentales que los museos deben y tienen que incorporar.

Pero ¿desarrollar y promover proyectos de inclusión social significa que el museo ya es una institución socialmente responsable? A menudo, en la difusión de estas actividades o en la presentación de estos proyectos, sólo por el hecho de llevarlos a cabo lleva a sus responsables a afirmar que la institución que los lidera es socialmente responsable. Incluso presentan públicamente la responsabilidad social de la institución únicamente a través del proyecto social que ha realizado. Estas actuaciones reflejan el elevado grado de confusión que tienen muchos museos a la hora de plantear y pretender desarrollar la responsabilidad social de la institución.

Indudablemente, desarrollar actividades para públicos con discapacidad, programas con beneficios terapéuticos destinados a colectivos vulnerables y muchos otros proyectos sociales es solo una parte de lo que se entiende por responsabilidad social de los museos y están relacionados con la museología social. La museología social es fundamental dentro del compromiso social de las instituciones museísticas, pero la responsabilidad social va más allá.

Entonces, cuando hablamos de responsabilidad social en los museos, ¿qué significa exactamente? La responsabilidad implica poner en relieve el valor del patrimonio que custodia y difunde el museo, teniendo en cuenta los principios de ética y buen gobierno, además de atender las demandas y expectativas de los grupos sociales con los que se interactúa (los grupos de interés) y ser transparentes y accesibles.

Ser una institución socialmente responsable significa repensar la institución desde la sostenibilidad económica, la sostenibilidad ambiental y su compromiso social, e integrarlos en la estrategia de la institución.

Para avanzar en la sostenibilidad, elemento clave en la responsabilidad social de las instituciones, se debe tener en cuenta:

  • La sostenibilidad económica: trabajar para que el equipamiento sea viable en términos económicos, integrando criterios éticos en toda la gestión.
  • La sostenibilidad ambiental: adoptar medidas para minimizar el impacto ambiental, la eficiencia energética y contribuir en la preservación del medio ambiente.
  • Compromiso social: desarrollar acciones que permitan el acceso de todos los ciudadanos al conocimiento y al consumo cultural, e implantar buenas prácticas que contribuyan a la mejora de la sociedad.
Buzón situado a la salida del Museo Nacional de Arte de Catalunya para depositar folletos y reutilizarlos

Buzón situado a la salida del Museo Nacional de Arte de Catalunya para depositar folletos y reutilizarlos

 

Exposición hecha a través de material reciclado en The field Museum in Chicago. After exhibition, Tanya Mohn. Imagen extraída de New York Times http://nyti.ms/P7fC3d

Exposición hecha a través de material reciclado en The field Museum in Chicago. After exhibition, Tanya Mohn. Imagen extraída de New York Times http://nyti.ms/P7fC3d

 

Otra parte fundamental de la responsabilidad social de una institución tiene relación con el diálogo con los grupos de interés, conocidos como los stakeholders, y que se identifican con los grupos afectados por la acción de la institución: visitantes o usuarios, los proveedores, el equipo humano o trabajadores, la comunidad local, la administración pública, agentes sociales, etc. Es importante identificar cuáles son los grupos de interés de cada institución, conocer cuáles son sus expectativas, qué esperan de la institución, interactuar con ellos para cumplir con sus intereses.

Y evidentemente, una institución socialmente responsable debe distinguirse por un modelo de gobernanza que se rija por un código ético, la transparencia informativa y la rendición de cuentas.

La responsabilidad social conlleva comunicar todas las actuaciones y proyectos de sostenibilidad realizados a través de informes y memorias de sostenibilidad, siendo necesario que esta información sea accesible a través de la web de las instituciones.

Lamentablemente, hay escasísimos museos que impulsen la responsabilidad social en nuestro país desde la globalidad de sostenibilidad económica, ambiental y compromiso social. Se están dando algunos pasos importantes, en el sentido de que algunas instituciones empiezan a dar cuenta pública sobre la misión, planes estratégicos, organigrama o miembros de los patronatos. Pero aún falta mucho por avanzar sobretodo en temas de transparencia y rendición de cuentas.

El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) está implantando un sistema de la gestión de la responsabilidad social con el que ha obtenido la certificación IQNet de Responsabilidad Social. Se trata de un modelo basado en una relación de diálogo y transparencia con los diferentes grupos de interés. Se ha aprobado un código ético en el que se establece el compromiso de buen gobierno y comportamiento socialmente responsable. Evidentemente es muy positivo y necesario este sistema de gestión de la responsabilidad social, pero cabe remarcar que sólo se trabaja desde la óptica de la relación del museo con los grupos de interés, a modo de buenas intenciones. Por otro lado, el MNAC destaca por trabajar desde hace años por la sostenibilidad ambiental: desarrolla un excelente plan de ambientalización en materia de residuos, tiene aprobado un Manual de Buenas Prácticas Ambientales de uso interno y prioriza la reutilización y el reciclaje de los residuos en los diferentes ámbitos. Sus acciones medioambientales han sido reconocidas con la obtención de la norma ISO 14.002 y EMAS. El MNAC publica a través de su web (http://www.museunacional.cat/es/el-museo) la información relacionada con la institución, misión, organización, memorias de actividades y la responsabilidad social y ambiental.

Otro caso sería el Museu Marítim de Barcelona (MMB) que publica en la web las memorias corporativas, incluida la Memoria de Responsabilidad Social, y sus planes de actuación: Consultar.

 

Aparcamiento de bicicletas en la entrada del Museu Marítim de Barcelona con la que se promueve el transporte sostenible a los visitantes y trabajadores del museo

Aparcamiento de bicicletas en la entrada del Museu Marítim de Barcelona con la que se promueve el transporte sostenible a los visitantes y trabajadores del museo

 

A modo de conclusión, me gustaría remarcar que el enfoque social de los museos no significa que sean instituciones socialmente responsables. La responsabilidad social en los museos implica aportar a la investigación, conservación y difusión del patrimonio, los principios de ética, de gobernanza, de respeto por el medio ambiente, de compromiso social y de promoción de los valores ciudadanos. Se trata de un compromiso voluntario, no hay legislación que obligue a ser responsable socialmente. Es un gran reto, pero es fundamental dar este paso si, como instituciones públicas, los museos quieren obtener legitimidad delante de la ciudadanía.

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