Un año más… 3, 2, 1 desconexión


Ubuntu Cultural

Ubuntu Cultural. Diseño de imagen gráfica a cargo de Chechu Ciarreta (Ingenio, Ingeniería Creativa)

 

Un año más va tocando a su fin… no, no pasamos ya al 2018, no se preocupen. Aquí, en esta casa, los ciclos son un poco diferentes, y seguro que muchas personas me entienden. El trabajo no se reparte durante todos los 12 meses del año, sino que va y viene, y sobre todo va como un curso escolar. Cuando trabajas sobre todo en educación esta es la dinámica, para bien y para mal.

En las últimas semanas, o para ser realmente sincera, en los dos últimos meses (junio y julio) he andado un poco desconectada de redes, de web, de blog, de estos menesteres sociotecnológicos…

A mediados de junio terminamos nuestros talleres de educación artística desarrollados junto con la Asociación ARCA de Altas Capacidades. Y, a partir de ese momento no es que nos volviéramos ociosas. Para nada. Pero la vida ha ido un poco más slow, como se suele decir ahora. Ha tocado evaluar las actividades del año, buscar documentación para nuevos posibles proyectos e idear y programar de cara al curso que viene. Ese que empieza a arrancar en el mes de septiembre, aproximadamente.

También necesitábamos tomar un poco de aire. El curso, cuando no va siempre como te gustaría (mucho trabajo y pocos frutos en muchas ocasiones), nos crea un sentimiento de abotargamiento y agotamiento que nos impide muchas veces poner en claro y en limpio todas las ideas que rondan en la cabeza.

Reconocemos que el curso anterior no empezó demasiado bien de ánimos. Todo influye y en esta cultura de la perpetua felicidad parece que no cabe estar apenada la mayor parte de los días. Pero luego, la cosa fue cambiando. Encuentros profesionales, laboratorios creativos donde compartir, experimentar y reír, textos y reflexiones a escribir, diseños apasionados que revitalizan tus ansias de hacer más y de dar lo mejor de ti. Un montón de niños y niñas que viernes tras viernes, sábado tras sábado, días mediantes, te regalan lo mejor de ellos, sus sonrisas, sus abrazos, sus preguntas y te ponen en bandeja sus ganas de aprender para que les ayudas en su caminar. Y ellos en el tuyo.

Este año han sido ellos la voz de mi conciencia, la mayor parte del tiempo. Y, los últimos días de diversión artística con ellos fueron estupendos, cargados de ideas e ilusiones de cara al próximo curso. Tal y como hice con ellos, la evaluación y autoevaluación final, tomando una obra de Susana Solano Mueble de múltiples usos, estos días me ha tocado a mi hacerla. Y esa evolución que ellos han experimentado y que muchos han sido conscientes de ella, debe servirme para aplicarla al día a día.

Susana Solano, Mueble de múltiples usos, 1997-1998

Susana Solano, Mueble de múltiples usos, 1997-1998

Un mueble donde meter lo bueno y lo malo aprendido y vivido, un lugar que nos representa, habla de nuestra evolución, de nuestros miedos y de nuestros logros, de nuestras alegrías y de nuestras tristezas. Un mueble construido pero también por construir.

Y ahora, toca descansar de proyectos y programas. Sentarnos o tumbarnos entre sol y sombra, zambullirnos en todas esas lecturas apartadas durante mucho tiempo, refrescar ideas y vida, viajar y buscar nuevas miradas. Todo ello para volver a finales de agosto, o tal vez septiembre, con fuerzas y energías para repensar formas novedosas de desarrollo socioeducativo y encarar los proyectos colaborativos (ya en marcha) y con buenísima pinta; nuestra acción socioeducativa en redes de Educación Patrimonial; nuestros laboratorios de arte, creatividad e imaginación que, con un poquito de suerte, se expandirán; y todo, todo, todo, lo que se nos ponga en nuestro camino.

¡Pues no ha estado tan mal este curso!

Nos vemos, amigas y amigos. Disfruten.

 

 

 

 

 

 

 

 

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