Kowloon: una experiencia provocadora para los sentidos.


“Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos” Aristóteles

 

Cuando te dispones a participar de un proceso creativo algo en ti va en busca de la narratividad, del sentido que te ayude a comprender lo que estás viendo, lo que estás viviendo en ese momento. Todos, de alguna manera nos preguntamos ¿qué habrán querido decir o contar los artistas con esta obra? Pero ¿y si en realidad no quieren contar nada, y lo que quieren es que vivas una experiencia artística?

La experiencia del aquí y el ahora, dentro de un espacio concreto que se erige como un laboratorio de la práctica artística en toda su extensión; plantear retos al espectador que se enfrenta a un proceso con la intención de buscar un significado completo, integral de lo que está viendo. Y de repente, el espectador salta como un resorte, se incomoda porque, en su intento de hilar secuencias, lo que encuentra es la imposibilidad de hacerlo, porque cada momento, cada flash le transporta a mundos diferentes, un viaje no lineal a través de sensaciones múltiples.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a uno de los pases que el colectivo LRM Performance “Locus” está desarrollando para mostrar su nuevo trabajo artístico: “Kowloon”. Esas sensaciones de las que hablaba anteriormente están presentes en el nuevo trabajo de Berta Delgado y David Aladro-Vico.

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Con Kowloon vuelven a poner el foco de atención en la necesidad de la interdisciplinariedad de las artes (y de la cual ya hablaron en un artículo publicado en este mismo blog y que podéis consultar aquí), recurriendo al arte sonoro y las artes plásticas como elementos conformadores de una estética cuidada, creando escenografías y jugando con las posibilidades que el espacio donde trabajan les ofrece; confeccionando los propios elementos que acompañan y complementan la pieza artística; grabando y seleccionando los audios tomados de diferentes fuentes.

Con el trabajo de Berta y David estamos una vez más ante un ejemplo de arte de acción que, como indican Pablo Coca y Claudio Casero en el catálogo “Arte en Acción. Un proyecto pedagógico en torno a la interdisciplinariedad de las prácticas preformativas” (2015), el mestizaje que permite este tipo de manifestación permite disolver los límites de lo artístico, explorando diferentes vías, lenguajes y medios, independientemente de sus procedencias.

Desde mi punto de vista, el arte o la experiencia artística debe provocarte, debe crear en ti cierto sentimiento de inseguridad, desde el sentido en que ésta derribe todos tus preceptos y te exhorte a preguntarte, más que a buscar soluciones o respuestas, te haga sentirte incómoda porque de esta manera tu percepción se ampliará y navegará buscando nuevos horizontes… todo ello se consigue a través de Kowloon: crear un observador participante que se revuelva en su silla, un espectador crítico al que se le rompan sus esquemas preestablecidos.

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Tras presenciar el nuevo trabajo, les propuse a los artistas realizar una pequeña entrevista para conocer algo más sobre su propuesta, así como su pensamiento sobre el arte y el desarrollo profesional. Hablando con ellos, les pedí que definieran Kowloon, para diferenciarlo de otros trabajos anteriores:

«Hemos trabajado muchas ideas nuevas, aunque en el proceso de montaje se han quedado más de la mitad en el tintero, que atesoramos para futuros proyectos en nuestro cajón de sastre.

El trabajo nuevo, Kowloon, es más contemplativo que los anteriores: hemos dejado más tiempo (o espacio, que para nosotros es lo mismo) para que la vista y el oído puedan moverse a su gusto y apreciar bien el detalle o el conjunto. La música es más estática e incluye algunas influencias que no habíamos usado antes, como de Phil Niblock, Tom Johnson, grabaciones de campo en Madrid (Metro, parques, casas, objetos) y elementos de música tradicional de Tailandia o Hong Kong, entre otros, compuesta y reorganizada para que no se perciban claramente esas influencias (es decir, intentar crear en vez de copiar). Hasta ahora hemos utilizado en mayor o menor medida video digital, con cámaras y procesado, pero por algún motivo ya no nos convencía. Así que hemos utilizado sólo proyectores de diapositiva y transparencias, convenientemente modificados. Queríamos imagen exclusivamente analógica, cálida y sin límites de resolución. Por eso también estamos usando junto con la iluminación de LEDs, algunas lámparas de filamento antiguas, que complica su manejo pero que dan una luz especial, cálida. Hemos trabajado más el movimiento lento, muy lento, incluso estático. Huimos de esa escolástica hiperactiva de la danza contemporánea intentando un movimiento natural pero abstracto y fluido, y nunca actuado. En cuanto a lentitud, Legend Lin Dance Theatre de Taiwan siempre ha sido una influencia, así como el cine de Tsai Ming-Liang. Para la estructura formal de la pieza hemos utilizado una aproximación parecida al montaje de cine, emulando los cortes y cambios de plano típicos de una película, pero en vivo, con la complejidad que eso le añade. También hemos seguido intentado hacer más abstractas las figuras en movimiento eliminando la diferencia entre máscara, traje y prótesis, buscando algo que sea todo a la vez y que transforme el cuerpo. Todo esto requiere más horas de trabajo cuando nuestros recursos son limitados – aunque a menudo eso es una ventaja para la creatividad– pero es la línea de trabajo que nos interesa.

Creemos que con cada obra que elaboramos estamos consiguiendo un estilo propio, definido y reconocible, y eso es un valor para un artista o colectivo, que cuando veas su obra sepas en un instante de quién es. Es un aspecto que queremos conservar».

Si nos adentramos en el trabajo de LRM performance a lo largo de los años, podemos confirmar que la cultura japonesa está muy presente en cada una de sus propuestas, y en Kowloon no iba a ser menos. Este aspecto siempre me llama la atención cuando charlo con ellos, tanto si hablamos de los proyectos en marcha, como de arte en general. Así que quería saber el por qué de ese interés suyo, además de conocer de qué otras fuentes beben para el desarrollo de su trabajo:

«Bueno, hay elementos de la cultura japonesa, que generalmente es la cultura oriental más conocida en occidente, pero en realidad nos interesa Asia en general, especialmente por su sentido del color, del tiempo y del movimiento (aunque en el fondo, por esa misma razón nos interesa África o América). En este caso, cogimos algunos elementos de Asia; el título se refiere a la península de Kowloon, que posee una estética especial para nosotros: hemos visto bastante cine de allí, es un lugar interesante por la mezcla de culturas y por su arquitectura, como por ejemplo la ciudad amurallada, que se ha hecho muy conocida. Pero no hacemos arte conceptual ni narrativo, así que la pieza no está relatando ni representando específicamente Hong Kong ni ningún lugar concreto. Nuestro trabajo busca emociones sin intermediarios, por lo tanto evita expresamente la narración mediante la inclusión de la mayor cantidad posible de influencias. En la pieza hay otras cosas de Asia: visuales –alusiones a rituales como el “Hungry Ghost”, al Wayang, al cine de Thailandia, de Taiwan – Tsai Ming-Liang o al Anime japonés, a la música de Indonesia, China y Hong Kong, sonidos de sus calles, etc., junto a elementos europeos y españoles, contemporáneos y tradicionales. No podemos resistir la tentacion de elaborar cosas como… “¿qué ocurre si coges el entorno de una foto de Gordon Matta-Clark y lo mezclas con una pintura negra de Goya, con indumentaria de Shogun, movimiento de un primate y el sonido de un iceberg?”».

Como se puede percibir, tras Kowloon hay toda una labor investigativa dentro del multicampo artístico; un trabajo de más de un año que LRM nos lo han ido narrando y mostrando a través de la plataforma Tumblr. A través de ella podemos vivir el proceso creativo, desde los bocetos y las pruebas de música y sonido, hasta la indumentaria y la creación de las estructuras escenográficas. Todos esos elementos que, a la hora de la puesta en escena, encajan a la perfección gracias a todo el cuidadoso trabajo que hay detrás, en beneficio de alcanzar una obra total, caracterizada por la calidad. Una forma de aprovechar las nuevas plataformas digitales para dar a conocer el trabajo artístico. Sobre estos aspectos más logísticos y su posible influencia y aportación, tanto de manera positiva como negativa, en lo que al desarrollo profesional de LRM también hemos hablado:

«Bueno, respecto a los espacios de las redes sociales, indudablemente tienen un efecto positivo para a difusión de la obra comparados con cómo eran las cosas antes porque podemos acceder a mucha más gente. Pero para quien hace trabajo en tiempo real, no ha significado que el acceso a espacios donde poder mostrar el trabajo sea más fácil, internet tiene algo que se percibe como irreal, las imágenes siempre se piensan que están retocadas y hay gran cantidad de estímulos con los que competir. Para nosotros se ha exagerado mucho su potencial. Todos recordamos cómo se hablaba de las autopistas de la información o la realidad virtual hace pocos años, era algo que iba a cambiar radicalmente el mundo, pero en la práctica a veces no es tan inmediato el resultado».

Kowloon work in progress - LRM Performance

Kowloon work in progress – LRM Performance

Y como mi campo de acción es la educación artística, no quería dejar pasar la ocasión de saber la opinión de David y Berta en cuanto a la existencia de proyectos y programas que abordan formatos como el arte-acción, el videoarte, la danza o el teatro. Es el caso por ejemplo del MUAC de México con el programa Laboratorio de Arte Contemporáneo dirigido a público infantil, o sin salirnos de nuestras fronteras, en Valladolid, de la mano del Museo Patio Herreriano y la Escuela Superior de Arte Dramático de Valladolid, se viene desarrollando el proyecto pedagógico Arte en Acción que explora la performatividad y su puesta en escena ante la sociedad procurando una mediación crítica.

Frente a esta necesidad cada vez mayor de hacer presente a nivel educativo, tanto formal como no formal, de la performance y el arte de acción, les pregunté sobre su valoración de esta necesidad, si consideraban valioso y positivo que estas manifestaciones estuvieran presentes en estos contextos, así como qué elementos jugaban un papel importante, desde su punto de vista, a la hora de llevar a cabo una programación educativa en torno a estas disciplinas:

«En nuestra opinión, tanto para el arte como para cualquier área de conocimiento no existe un mundo educativo que no sea formal, la única forma de aprender es mediante la experiencia; parafraseando a Giambatista Vico, el arte es un acto, no una aseveración ni una teoría, ni siquiera la constatación de la observación. El problema que percibimos en los museos e instituciones culturales en general, especialmente en las públicas es que cuando quieren hacer actividades actúan como laboratorios, y como ocurre en ciencia, buscan reproducir “in vitro” algo que suele surgir de un entorno real, no controlado ni aséptico. En ciencia, está claro que un entorno de laboratorio significa control sobre el proceso, lo que puede ser útil al investigador. Para nosotros resulta paradójico que en arte, el trabajo en un entorno libre o real sea obstaculizado, hasta perseguido continuamente incluso por instituciones que dicen querer respaldarlo (i.e. “regularlo”), y en estas circunstancias, reproducir un proceso artístico en un entorno controlado responde a cuestiones de control político-social antes que a una necesidad pedagógica o creativa.

Así mismo, necesidades de control no relacionadas con la creatividad, incluso contraproducentes para ella son las que impiden que exista una formación interdisciplinar durante toda la enseñanza, como por ejemplo que en el mismo espacio de formación se trabajen todos los aspectos: sonoros, espaciales y visuales y al mismo nivel de apreciación, incluso de complejidad. La idea de orientar a una persona desde su niñez hacia ser un “especialista” en una sola materia o disciplina en realidad responde a necesidades sociales, no es educativo y es anti-creativo».

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Kowloon. Imagen cedida por LRM Performance

Y para finalizar, como no, se hacía imprescindible hablar de la situación actual del arte en nuestro país. Pero esta vez quería hacerlo desde una perspectiva no demasiado negativa. Todos sabemos cual es la situación cultural de España en estos momentos y tenemos que trabajar y adaptarnos a ella, nos guste o no, luchando a diario por visibilizar nuestros trabajos. Así que partiendo de este hecho y para no pecar en demasía de ambición, les pedí a Berta y David que propusieran dos cosas para contribuir a una mejora dentro del contexto de crisis continua o de no-creencia en ciertas prácticas artísticas:

«El problema es muy amplio y tiene en cuenta muchos factores, tiene que ver con el modelo de sociedad, española y occidental en general, y eso no se cambia de la noche a la mañana. Pero por proponer, que no quede. Lo primero, creemos esencial no ofrecer arte gratis nunca más. Es una trampa que devalúa la apreciación que la sociedad tiene del fenómeno artístico, que ya de por sí es complicada. Ofrecer arte gratis hace que la gente no lo aprecie. Hace que las horas invertidas sean inútiles, y reduce la calidad de la obra final, lo que probablemente explica porqué mucha de la creación artística que se realiza es pobre en elaboración y originalidad. Lo segundo, potenciar al máximo el libre acceso de los ciudadanos a la información. El conocimiento – la información, sea retrospectiva o actual – tiende a estar controlado por intereses particulares tanto a pequeña escala (escolasticismo, corporativismo, elitismo o clientelismo, por ejemplo) como a gran escala por instituciones, industria y estado– y a volverse manipulador y endogámico. Desgraciadamente, prevalece la idea de que con tal de arrastrar a los demás hacia tu producto o tus ideas todo vale. No es lo mismo hacer publicidad, propaganda, o proselitismo, que hacer que la gente acceda a la información, a todo tipo de ella y de una forma pluralista. Por eso también, por desgracia, tal y como estamos ahora la diferencia entre educar y adoctrinar es inapreciable».

Esto es Kowloon y sus creadores, David y Berta, artistas multidisciplinares que componen el colectivo LRM Performance.

Una suerte conocer su trabajo de primera mano y ser provocada por la magia perceptiva que despierta Kowloon.

Y si quieres conocer el trabajo de LRM Performance visita su web y sus redes sociales: Twitter @LRMperformance y Facebook /LRM Performance /Locus.

Referencia bibliográfica: Catálogo Arte en Acción. Un proyecto pedagógico en torno a la interdisciplinariedad de las prácticas performáticas. Museo Patio Herreriano-Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León (Valladolid, 2015).

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